¿Qué hace falta para que un político nos escuche?
Por si fuera poco, ni los políticos ni los medios se han tomado la molestia de emitir pareceres o valoraciones sobre lo que pedimos. Esto igual había que ponerlo en mayúsculas o mejor, venga, repetirlo: ni un solo político del PPSOE se ha molestado en comentar, valorar o analizar las propuestas de la mayor manifestación, por afluencia y duración, de nuestro país. Suena genial. Ante esto, como a Mourinho, sólo nos queda preguntar por qué: ¿es qué las propuestas están escritas en árabe?; ¿es qué son de difícil acceso? ¿es qué tienen miedo a algún troyano mortal oculto tras las páginas de DemocraciaRealya, tomalaplaza y asambleas varias?; ¿o es que los gritos de la gente el 15m, el 16m, el 17m, el 18m, el 19m, el 20m y el 21m eran como el de Michael Corleone en la escena final de El Padrino, cuando matan a la bella Sofía?
Una vez más, esta situación muestra que el antiguo diálogo de la política consigo misma está completamente separado del de la ciudadanía. En unos años, cuando todo esto haya pasado y una democracia real se haya instaurado no solo en España, probablemente recordaremos entre risas cómo se discutía sobre el sexo de los ángeles mientras el asalto de los turcos ya había empezado (y los turcos merendaban, hacían asambleas, se iban a dormir, etc). Lo recordaremos entre risas porque esta revolución tiene muchas cosas que las anteriores no tenían. Pero, más importante aún, no tiene lo que las anteriores solían tener: muertos, héroes, líderes e ideólogos. Y por eso, y porque es de sentido común, triunfa.
No obstante, una sola cosa sí convendría compartir con las revoluciones de antaño: la respuesta por parte de los poderes a los que se cuestiona. Seamos serios: si yo conozco las propuestas de las protestas porque tengo una conexión cutre a internet, ¿por qué los medios y los políticos no las conocen? O, ¿por qué si las conocen no las “valoran”? ¿Acaso necesitamos que alguien se ponga en huelga de hambre para que nos hagan caso? Ante cualquier otra manifestación siempre se han posicionado. Pero, ante esta, no. Por los palos que nos han dado parece que se han enterado de que no nos vale su sistema corrupto, servil e injusto; pero, ¿se habrán enterado de por qué y qué queremos cambiar? Y si es así, en lugar de pegarnos como si fuésemos animales, ¿podrían hacer alguna valoración de lo que pedimos?
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